En su momento dominó la taquilla con su característico estilo de artes marciales, derrotando a los villanos con una calma que lo convirtió en una de las estrellas de acción más reconocibles de su generación.
Ahora, a los 74 años, la vida de Steven Seagal casi no tiene nada que ver con sus años de gloria.

Mucho antes de que Hollywood lo descubriera, Seagal pasó años en Japón, donde se convirtió en uno de los primeros occidentales en dirigir su propio dojo de artes marciales. Esta experiencia real le dio a sus primeras películas una autenticidad cruda que lo distinguía de otras estrellas de acción de la época.
Su papel revelación lo lanzó a la fama casi de la noche a la mañana, y a principios de los años 90 era uno de los nombres más importantes del cine de acción, junto a leyendas como Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone.

Pero detrás de cámaras, la vida de Seagal era mucho más compleja de lo que sugería su imagen de tipo duro.
Ha estado casado cuatro veces, incluyendo con la actriz Kelly LeBrock, con quien tiene tres hijos. En total es padre de siete hijos.
En los últimos años, Seagal se ha retirado casi por completo del foco de Hollywood. En cambio, su vida ha tomado un giro sorprendente — uno que ha dejado a sus fans de toda la vida en SHOCK.

Hoy pasa gran parte de su tiempo en el extranjero, donde ha construido fuertes lazos internacionales que van mucho más allá de la actuación, incluyendo roles culturales y diplomáticos que antes parecían impensables para una estrella de Hollywood.
Y hay otra faceta suya que los fans rara vez veían. Amante de la música desde siempre, Seagal ha construido discretamente una segunda carrera como músico de blues, lanzando álbumes y actuando en vivo — un lado más suave y emocional, muy distinto a los personajes duros que lo hicieron famoso.

Hoy en día, Seagal rara vez aparece en público y, cuando lo hace, los fans dicen que es casi irreconocible comparado con sus años de estrella de acción.
Aun así, para millones que crecieron viendo sus películas, Steven Seagal sigue siendo una leyenda de otra época — cuya verdadera historia resultó ser más extraña que la ficción.



