En una pequeña y abarrotada casa de Quebec nació una niña, la decimocuarta hija de la familia. Había tan poco dinero que su madre la acostaba a dormir en un cajón porque no había espacio para una cuna.

Mientras crecía, compartía la cama con tres o cuatro de sus hermanos cada noche. La comida no siempre estaba garantizada y, cuando el refrigerador estaba vacío, su madre encontraba una ingeniosa solución. Preparaba un sencillo pastel de zanahoria y nunca les decía la verdad a sus hijos. Ellos pensaban que era un delicioso postre, sin saber que su madre solo rezaba para que no notaran lo poca comida que quedaba.

A pesar de las dificultades, la música llenaba la casa. Sus padres y sus hermanos formaban una banda familiar, y ella se unió desde que apenas podía caminar. Con solo 12 años escribió su primera canción junto a su madre y su hermano.

Un casete con esa canción llegó a un representante musical, quien rompió en lágrimas al escuchar su voz. Creyó tanto en su talento que hipotecó su propia casa para financiar su primer álbum.

Aquella pequeña niña de la casa abarrotada de Quebec era Céline Dion. Creció y se convirtió en una de las artistas musicales con más ventas de la historia.



