Con tan solo 14 años, Johnny Manuel —conocido entonces como “Little Johnny”— ya era un artista discográfico con contrato, actuaba como telonero de grandes estrellas y estaba viviendo su sueño. Entonces, su sello discográfico lo dejó, y Johnny terminó de nuevo en casa, con una carrera que parecía haber terminado antes siquiera de comenzar.
Años después, subió al escenario de la temporada 12 de America’s Got Talent con la oportunidad de recuperar aquel sueño. Antes de cantar una sola nota, les contó a los jueces lo decepcionado que se había sentido de niño, convencido de que estaba destinado a “despegar y ver las estrellas”, y explicó cuánto deseaba que este nuevo comienzo demostrara que finalmente podía ser él mismo.
Entonces llegó la actuación. Manuel eligió la poderosa balada de Whitney Houston, “I Have Nothing”, una canción que no deja ningún lugar donde esconderse vocalmente, y la interpretó con un control impresionante y una gran profundidad emocional. Su voz fue creciendo poco a poco a lo largo de las estrofas antes de elevarse durante el característico cambio de tonalidad de la canción, haciendo que el público se pusiera de pie en plena actuación. Fue el tipo de audición que deja una sala en silencio: poderosa, técnicamente impecable y claramente personal.
El jurado fue unánime. Los cuatro jueces dijeron que sí, enviando a Manuel a la ronda Judge Cuts, donde su trayectoria en AGT alcanzaría un momento aún más importante pocos días después.
Manuel continuó actuando en los Cuartos de Final y las Semifinales, pero no llegó a la final. Aun así, su paso por AGT no fue el final de su historia: más tarde representó a Bulgaria en Eurovisión 2018 con el grupo Equinox y protagonizó una aparición viral en The Voice Australia que consiguió que los cuatro coaches se dieran la vuelta.
De estrella infantil a historia de regreso, Johnny Manuel demostró que un comienzo en falso no tiene por qué ser la última palabra.
