Melanie Griffith y Antonio Banderas se conocieron por primera vez en la ceremonia de los Premios Óscar de 1989, pero la verdadera chispa surgió varios años después, durante el rodaje de la comedia romántica *Two Much* en 1995. En aquel momento ambos estaban casados con otras personas y lo que comenzó como una gran química en el set terminó convirtiéndose en una relación que ya no pudieron ignorar. Más tarde, Banderas reconoció que todo ocurrió muy rápido, casi de manera irresistible, a pesar de que ambos seguían casados.
Se casaron en mayo de 1996 y ese mismo año nació su hija, Stella del Carmen Banderas Griffith. Durante casi dos décadas fueron considerados una de las parejas más sólidas de Hollywood, algo poco común en una industria conocida por sus romances fugaces.

En junio de 2014, Melanie Griffith presentó la demanda de divorcio en Los Ángeles alegando «diferencias irreconciliables» después de 18 años de matrimonio. La noticia sorprendió a los seguidores que habían visto cómo construían una vida juntos. Además de formar una familia, también trabajaron en varios proyectos, incluido *Crazy in Alabama*, película dirigida por Antonio Banderas en 1999 y protagonizada por Griffith.
En aquella época surgieron rumores sobre un supuesto romance entre Antonio Banderas y Sharon Stone. Sin embargo, la actriz negó públicamente cualquier relación sentimental y aseguró que consideraba a Banderas como un hermano y a su familia como parte de la suya. Esos rumores nunca fueron confirmados y la mayoría de las versiones apuntan a un desgaste gradual de la relación, más que a una infidelidad.

Tiempo después, Melanie Griffith habló abiertamente sobre el divorcio en una entrevista con la revista *Porter*. Explicó que una de las principales razones de la ruptura fue que sentía que había perdido su propia identidad. Aclaró que no hubo infidelidad ni malos comportamientos por parte de Antonio, sino que estaba atravesando una crisis personal y necesitaba descubrir quién era fuera del matrimonio.
En otra ocasión hizo un comentario en tono de broma insinuando que la relación pudo haber aumentado el estrés que vivía mientras afrontaba su diagnóstico de epilepsia. Poco después aclaró sus palabras en Instagram, explicando que no culpaba ni a Antonio ni a su matrimonio y que seguía sintiendo un profundo cariño y respeto por él.

El divorcio se hizo oficial en 2015. Ambos repartieron sus intereses comerciales conjuntos, incluidos los relacionados con la franquicia *Shrek*, en la que Antonio Banderas pone voz al famoso Gato con Botas.
Lo que realmente hace especial su historia es lo que ocurrió después del divorcio. En lugar de protagonizar enfrentamientos públicos, decidieron mantener una estrecha amistad, principalmente por el bienestar de su hija Stella. Hace poco fueron fotografiados nuevamente juntos y Banderas habló con cariño de un encuentro familiar al que también asistieron Stella y su esposo, Alex Gruszynski.

Desde 2015, Antonio Banderas mantiene una relación con la empresaria neerlandesa Nicole Kimpel, con quien vive en Málaga, España. Por su parte, Melanie Griffith ha confesado que nunca tuvo prisa por comenzar una nueva relación tras el divorcio y que prefería dedicar tiempo a sus amigos más cercanos.
A pesar de su separación, ambos siguen hablando el uno del otro con enorme respeto y cariño. Consideran que los años que compartieron y la crianza conjunta de su hija son algo que merece ser protegido, no olvidado. En una industria donde muchos divorcios terminan en conflictos públicos, Melanie Griffith y Antonio Banderas siguen siendo un ejemplo poco común de exparejas que eligieron el respeto mutuo por encima de las polémicas.



