En 2013, una joven llamada Laura subió al escenario de The Voice Kids e hizo lo impensable: cantó “I Will Always Love You” de Whitney Houston. Es una canción que pone nerviosos incluso a los cantantes profesionales, pero la confianza y el control de Laura dejaron a todos en la sala asombrados.
Su voz comenzó suave y delicada, pero cuando alcanzó esas famosas notas altas, los coaches no pudieron contenerse: se apretaron los botones, el público saltó de sus asientos y de inmediato se convirtió en uno de esos momentos inolvidables de la televisión.
Lo que lo hizo especial no fue solo que pudiera manejar las potentes voces de Whitney, sino la forma en que lo cantó con tanta emoción, como si la canción fuera suya. Para una niña en una audición a ciegas, ese tipo de valentía y talento natural es raro — y por eso la actuación de Laura todavía se recuerda hoy.
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