Nació en 1952 en una ciudad que todavía se estaba recuperando de un brutal asedio durante la guerra que había matado a casi un millón de personas apenas unos años antes. Sus propios padres habían sobrevivido a ese asedio, y él creció escuchando hablar de dos hermanos mayores a los que nunca llegó a conocer.
Su familia compartía un pequeño apartamento comunitario con otros dos hogares, todos compartiendo una cocina y un baño. No había agua caliente ni ascensor, y las ratas eran comunes en la escalera — una infancia muy alejada del escenario mundial que algún día llegaría a dirigir.
De niño, era más pequeño que la mayoría de sus compañeros de clase y a menudo se metía en peleas en el patio. Finalmente canalizó esa energía hacia el sambo y más tarde hacia el judo, disciplinas basadas en el control y la técnica en lugar de la fuerza bruta.
Después estudió Derecho en la universidad estatal de su ciudad y se graduó a mediados de la década de 1970. A partir de ahí, construyó una carrera en el servicio público que moldearía silenciosamente las siguientes décadas de su vida.
Décadas más tarde, aquel niño de un abarrotado apartamento comunitario llegaría a liderar una de las naciones más grandes y poderosas de la Tierra, manteniendo el poder durante más tiempo que casi cualquier otro líder moderno. Desde una infancia de dificultades y peleas callejeras hasta las cumbres mundiales y los titulares de todo el mundo, su trayectoria es una de las transformaciones más dramáticas de la historia reciente.
¿Has adivinado quién es? La respuesta: Vladimir Putin, presidente de Rusia.


